Ante la suspensión del torneo Clausura, su condición de subcampeón del Apertura y el sentido común respaldan su reclamo de ser representante al Provincial de clubes 2026. Mientras tanto, la crisis de la Liga Casereña —con su directiva desmantelada y sin árbitros— profundiza el conflicto.
Tras la reunión de anoche en la Liga Casereña General San Martín, donde se decidió la suspensión provisoria del Torneo Clausura 2025 —que se encuentra en sus cuartos de final—, el club que debe acompañar a San Lorenzo es el Club Atlético Juan Pujol. Su condición de subcampeón del Apertura lo acredita como el segundo representante de la ciudad. La polémica destapa, además, la grave crisis institucional que atraviesa la Liga local.
Según la reglamentación que discutieron los clubes en marzo de 2025, el segundo representante de Monte Caseros debe salir del ganador del Clausura, ya que San Lorenzo, ganador del Apertura, ya está clasificado por haber estado en la etapa final del torneo provincial anterior.
Si San Lorenzo volvía a ganarlo, lo definirían los dos segundos; en este caso, Juan Pujol ya estaba clasificado para jugar ese desempate en caso de ser necesario.
Ese es el mérito de Juan Pujol: ser el finalista del año pasado. Al suspenderse el torneo en instancias de cuartos, la suspensión en esta etapa deja a todos por debajo de Juan Pujol, que es el subcampeón del Apertura. Esto es sentido común y predisposición para solucionar un problema que urge resolver.
Si hablamos de problemas en la Liga Casereña, deberían enfocarse en resolver los muchos que tienen en su funcionamiento interno. De sus seis miembros de Comisión Directiva solo quedan dos. Del Tribunal de Faltas, de cinco, solo está uno o dos, dependiendo. No se tiene un colegio de árbitros formado. No tiene árbitros de fútbol. Estos son algunos de los inconvenientes, a lo que se suma que en febrero vencen los mandatos y se debe realizar una asamblea para elegir las nuevas autoridades.
Una cosa es querer participar; otra es merecer participar porque realizaste los méritos para ser campeón o subcampeón.
Lamentablemente, los dirigentes de los clubes son los responsables y deberían estar a la altura de las circunstancias.


