En un partido vibrante definido desde los doce pasos, SanLo se quedó con el título tras igualar 2-2 en el global. Fausto Berta Ríos se despidió con un gol, pero Dilan Azcarate tuvo la última palabra, los pibes son protagonistas.
Emociones al límite. El Estadio del Club Atlético San Lorenzo fue testigo de una final inolvidable el pasado miércoles 11 de marzo, donde el equipo local se consagró Campeón del Torneo Clausura 2025/26 de la Liga Casereña General San Martín. En una serie de penales para el infarto, el «Cuervo» superó por 5 a 3 al Club Atlético Juan Pujol, desatando la locura entre sus hinchas.
Tras el empate 2-2 en el marcador global, todo se definió desde los doce pasos. Los dirigidos por San Lorenzo ganaron el sorteo inicial y eligieron patear primero, una responsabilidad que asumieron con una efectividad perfecta: convirtieron los cinco penales ejecutados. Del lado de Juan Pujol, la presión fue un factor determinante, ya que solo pudieron anotar en tres ocasiones.
El partido de vuelta, que había comenzado cuesta arriba para la visita, tuvo un guion cambiante. San Lorenzo se fue al descanso con la tranquilidad de un triunfo parcial gracias al instinto goleador de su máxima figura, Fabio Robledo, quien abrió el marcador en la primera mitad.
Pero en el complemento, la historia dio un giro dramático. Pasado los 20 minutos del segundo tiempo, apareció Gabriel Diaz con un cabezazo parecía intrascendente que se mete en el segundo palo del arquero Joselo Cornalo.
El ingreso de ingreso desde el banco del joven Fausto Berta Ríos fue clave para igualar el encuentro. El «pibe», que disputa uno de sus último partido con la camiseta de San Lorenzo antes de emigrar para sumarse a las divisiones inferiores de Rosario Central, tuvo una despedida de película. Su gol no solo significó el 2 a 1 parcial, sino que forzó la definición por penales y mantuvo la esperanza de título para su equipo hasta el último suspiro.
Sin embargo, la fortuna y la precisión estuvieron del lado local. Con la presión de toda una temporada sobre sus hombros, fue otro juvenil, Dilan Emmanuel Azcarate, quien tomó la responsabilidad del quinto y definitivo penal. Su gol selló el 5-3 final y le otorgó el campeonato a San Lorenzo, convirtiéndolo en el héroe inesperado de la noche.
Pese a la caída, Juan Pujol se lleva el respeto de todos
Mientras San Lorenzo celebraba por todo lo alto, en el otro sector del campo de juego se vivía una estampa de profundo respeto y admiración. Los jugadores de Club Atlético Juan Pujol, con los ojos vidriosos, saludaban a su rivales que realizo un pasillo de reconocimiento para la entrega de premios. Y es que, más allá de la amargura de la derrota, este equipo ha escrito con mayúsculas su nombre en la historia reciente de la Liga Casereña.
Juan Pujol cerró anoche su segunda final consecutiva. Sí, dos definiciones en fila, un hito que pocos clubes pueden presumir en el fútbol local, siendo que comenzó hace cuatro años. Si bien el destino le fue esquivo en esta ocasión y no pudo quedarse con el título, llegar hasta esta instancia por segunda vez consecutiva habla de una regularidad envidiable, de un plantel competitivo y de un trabajo institucional que merece ser destacado.
El club se ha ganado un lugar de privilegio en la Liga Casereña, y aunque la gloria no llegó en forma de copa esta noche, el reconocimiento es unánime. Juan Pujol demostró que no está de paso, que llegó para instalarse entre los grandes y que, tarde o temprano, la perseverancia tendrá su recompensa. Que sirva este nuevo subcampeonato como un punto de partida, y no como un punto final, porque equipos que pelean dos finales al hilo no merecen otra cosa que el más sincero de los reconocimientos.









