Para la Red Mundial de Periodismo de Investigación (Global Investigative Journalism Network en ingles y con siglas GIJN`s) la periodista María Ressa, premio Nobel de la Paz 2018, expreso que “Sabremos si la democracia vive o muere a finales de 2024”. Este comentario señala algunas cuestiones en juego en este 2024 para el periodismo mundial.
La democracia recibe amenazas en cada elección y son mas comunes de lo que pensamos. Campañas de desinformación, interferencias extranjeras, creciente autoritarismo, corrupción en campañas, falta de garantías y derechos de votantes, minorías pisoteadas y una constante violencia verbal e intimidación.
La vida del sistema democrático se desgrana en todo el mundo. Fue una constante en las últimas dos décadas. Mientras las cupulas políticas consolidan su poder más allá de las ideologías, armando un sistema a medida de ellos, afianzan sus alianzas corruptas con oligarquías y amiguismos o servidumbres. Las redes sociales desinforman y crece el discurso del odio. Se utiliza discursos xenófobos, teorías conspirativas y se suprimen libertades ciudadanas y especialmente de la prensa.
Otro factor que afecta y es muy fuerte es la narcocrinalidad y su financiamiento a la política, tema que todavía no esta en agenda del periodismo corporativo por los intereses de las grandes corporaciones.
En las elecciones esta todo reglamentado por leyes, de igual manera, siempre se tiene espacio para el juego político perverso y malicioso. En Corrientes el sistema de partidos y boleta de cada uno es un ejemplo de ese juego político perverso.
Para ello, el periodismo de investigación es una herramienta eficaz contra los abusos a la democracia y en las elecciones especialmente. Por eso algunos políticos atacan a sectores del periodismo disidente o con línea editorial contraria a su ideología.
Si buscamos algunos ejemplos de como el periodismo insidio en la opinión pública y logro ser un control eficaz contra abusos de poder y desviaciones de políticas de estado. Seguro el mas fuerte es el caso de Soledad Morales es la insignia, un 8 de septiembre de 1990 fue drogada, violada, asesinada y arrojada en un descampado a la vera de la ruta por jóvenes hijos del poder de Catamarca. Otro más cerca, el caso Cecilia Strzyzowski en Chaco el año pasado. El femicidio de Cecilia, por el Clan Sena con vínculos políticos y poder territorial barrial involucro a todo el sector político gobernante por las políticas publicas de seguridad y justicia.
Estos hechos muestran también que existe una cuestión interna de la política que esta haciendo las cosas mal, más allá de las ideologías. Ese sistema que solo los beneficia a ellos, al grupo selecto que está en cargos políticos y tiene distinta vara con el resto de la sociedad.
Corrientes no esta lejos de las afirmaciones de María Ressa cuando dice “Sabremos si la democracia vive o muere a finales de 2024”, quizás nosotros tengamos un año más para comprobarlo.

