Tras agotar todas las alternativas, la histórica empresa textil anunció el fin de sus operaciones en Goya y Villa Ángela. Señaló a las importaciones masivas, la caída del consumo, los altos costos y el atraso cambiario como causas de un cierre que refleja, según la firma, «el momento más complejo» del sector en Argentina.
En un golpe duro para la industria textil regional, la empresa centenaria Emilio Alal S.A.C.I.F.I. confirmó el cierre definitivo de sus plantas productivas en Goya, Corrientes, y Villa Ángela, Chaco, dejando sin empleo directo a más de 260 trabajadores.

La decisión, comunicada oficialmente el 25 de enero, fue descrita por la empresa como “no deseada” y el resultado final de haber “agotado todas las instancias posibles” para mantener la actividad. En un extenso comunicado, la PyME con más de 100 años de trayectoria detalló un cúmulo de factores que tornaron “inviable” su continuidad.
Un contexto adverso y estructural
La empresa señaló como causas principales la “apertura indiscriminada” de importaciones de hilados, telas y prendas (nuevas y usadas), provenientes mayormente de países asiáticos, que saturan el mercado local. A esto se suma la caída del poder adquisitivo interno, que redujo drásticamente la demanda de textiles.
El comunicado enumera además otros lastres para la competitividad: elevados costos financieros, laborales y energéticos, una alta carga impositiva y un “atraso cambiario”. Esta situación se habría agravado recientemente por un “profundo deterioro” en la cadena de cobranzas del sector, afectando el flujo de fondos de la compañía.
Esfuerzos insuficientes
Emilio Alal destacó que, a pesar de los esfuerzos realizados –incluyendo la inversión en la producción de telas para agregar valor a sus hilados y contar con estándares de calidad de exportación–, no logró revertir el escenario. “La empresa no ha logrado revertir este escenario adverso”, reconoció.
Un problema sectorial, no aislado
La firma fue clara en que su cierre “no es aislado” y no responde a una falta de compromiso, sino que refleja una crisis que afecta a gran parte de la industria manufacturera y, de manera particular, al sector textil, al que describe como atravesando “el momento más complejo de su historia”.
Agradecimiento y llamado al diálogo
Con “gran pesar” y entendiendo el “profundo impacto social y humano” de la medida, la empresa expresó su “más sincero agradecimiento” a sus trabajadores, “pilar fundamental” de la empresa, así como a proveedores y a la comunidad.
Finalmente, reafirmó su convicción sobre la importancia de la industria nacional y expresó el deseo de que, “a través del diálogo y dentro del marco democrático”, se puedan generar en el futuro condiciones económicas que permitan la recuperación del entramado productivo y del empleo.
Impacto y reacciones
El cierre ya ha generado pronunciamientos de alarma. La Federación Empresarial de Corrientes (FECORR) expresó su “profunda preocupación” por la pérdida de una PyME histórica y el impacto socioeconómico en las comunidades, que incluye también empleos indirectos. Por su parte, el gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, calificó el hecho como “lamentable” y mencionó que la pérdida operativa mensual de la firma (900 millones de pesos) hacía inviable un auxilio provincial, señalando la “falta de consumo” generalizada como un problema de fondo. Valdés buscará una audiencia con el ministro de Economía, Luis Caputo, en febrero, para abordar la competitividad de los productores locales.
La desaparición de Emilio Alal no es solo el fin de una empresa centenaria, sino un símbolo de la profunda crisis que, según los actores involucrados, está erosionando las bases de la industria manufacturera argentina.


