Mientras el intendente Álvarez admite que la ciudad está al borde del colapso económico y social, la oposición municipal responde con un pedido de informes tan tibio que parece más un respaldo que un control. «Estamos a disposición», repiten una y otra vez. Perón ya lo había dicho: «los tibios no sirven para esta hora».
Nota Editorial
Las palabras del intendente Juan Carlos Álvarez encendieron todas las alarmas. Días atrás, el jefe comunal admitió públicamente que “los ahorros se han esfumado por salariales” y que “ya ni nos quejamos si los vecinos pueden pagar los impuestos”. Incluso reconoció una necesidad “que no se veía hace mucho tiempo” y anticipó que “no vislumbra cambios en los próximos meses”.
Frente a este panorama, el concejal Iñaki Berni presentó un proyecto de pedido de informes para conocer en detalle los números del municipio, las medidas que se tomarán ante la caída de ingresos y cómo se garantizará el futuro de los trabajadores municipales. Sin embargo, lo que debió haber sido una ofensiva opositora férrea terminó siendo una solicitud envuelta en una permanente disposición a “colaborar” con el Ejecutivo.

“Nos ponemos a disposición”: un pedido sin fuerza política
A lo largo de su fundamentación, Berni advirtió sobre la realidad preocupante del pueblo: vecinos pidiendo trabajo en las calles, incertidumbre, pérdida del poder adquisitivo y una crisis que solo se mitiga gracias a organizaciones sociales y referentes barriales. Pero en lugar de exigir con dureza, el concejal cerró su intervención señalando: “Nos ponemos a disposición para trabajar y buscar soluciones ante esta crisis”.

El mismo tono fue utilizado por el concejal Elvio Rzesniowiecki, quien durante su exposición reiteró en más de una ocasión: “Estamos dispuestos y predispuestos a colaborar con el Intendente”, “estamos abiertos al diálogo”, “queremos que venga a contarnos la realidad”. En ningún momento se esbozó una postura confrontativa ni se anunciaron medidas políticas concretas ante la gravedad del cuadro descrito por el propio Álvarez.

la contradicción en la estrategia opositora
La tibieza política del planteo contrasta con la gravedad del diagnóstico que los propios concejales atribuyen al intendente. Si el jefe comunal dice que no hay plata, que la situación es crítica y que no hay mejoras a la vista, la oposición debería estar exigiendo medidas concretas, un plan de ajuste transparente, la reasignación de partidas y la protección de los sectores más vulnerables. En cambio, se limita a pedir “números claros” y a ofrecer colaboración.
“Los tibios no sirven para esta hora”: la lección de Perón
La actitud de los concejales opositores recuerda aquella frase atribuida al general Juan Domingo Perón: “Los tibios no sirven para esta hora. La hora es de héroes, no de desertores”. En contextos de crisis política, económica y social, la oposición no puede actuar con la misma mansedumbre que el oficialismo espera de sus aliados. La función de control político exige firmeza, claridad y, cuando corresponde, confrontación.

Al mostrarse permanentemente “predispuestos” y “abiertos al diálogo” sin exigir contrapartidas ni plazos, los concejales del peronismo desnaturalizan el pedido de informes y lo convierten en una mera expresión de buenas intenciones. Eso, lejos de fortalecer la democracia, la vacía de contenido fiscalizador.
un pedido que pide paso, pero no empuja
El proyecto de Berni y la exposición de Rzesniowiecki reflejan una preocupación real por la situación del municipio. Pero el modo en que se canaliza esa preocupación —con más gestos de colaboración que de exigencia— termina siendo funcional a la lógica del oficialismo: sin presión política, no hay respuestas.
La ciudad atraviesa una crisis que el propio intendente reconoció como grave. Si la oposición no está a la altura de esa gravedad, el pedido de informes quedará como un trámite más, y los vecinos seguirán esperando respuestas que, por ahora, nadie exige con la fuerza necesaria.
