Mientras el peronismo de Corrientes se desgarra entre expulsiones y cruces internos, la disputa nacional entre el gobernador Axel Kicillof y el kirchnerismo comandado por el ottavismo encuentra en la provincia un campo fértil para agravar la crisis. La figura de Martín Barrionuevo, respaldado por intendentes y cercano al «Movimiento Derecho al Futuro», queda en el centro del fuego amigo.
El Partido Justicialista de Corrientes no solo enfrenta una crisis propia de fragmentación y expulsiones recurrentes, sino que ahora se ve sacudido por las tensiones nacionales que dividen al peronismo entre el kirchnerismo tradicional conducido desde las sombras por José Ottavis y el incipiente espacio de Axel Kicillof, «Movimiento Derecho al Futuro» (MDF). En ese escenario, el pedido de expulsión contra el ex senador Martín Barrionuevo adquiere ribetes que trascienden lo local.
Mientras un sector de la conducción partidaria provincial impulsa la expulsión de Barrionuevo por «deslealtad política», seis intendentes justicialistas salieron a respaldarlo, advirtiendo que «excluir compañeros debilita al peronismo«. Pero lo que no dicen los documentos firmados por Norberto Villordo, Cristian Olivetti, Fernando Echeverría, Paola Pérez, Vilma Ojeda y Cristian Ledesma es que el respaldo a Barrionuevo también está alineado con una estrategia nacional: la de Kicillof.
El factor nacional: Corrientes como territorio en disputa
Según pudo reconstruir este medio, Barrionuevo mantiene vínculos directos con el armado nacional de Kicillof y viene realizando encuentros en la provincia. Tal como informó La Nación en enero pasado, el dirigente correntino es uno de los principales aliados del gobernador bonaerense en la provincia, y habría confirmado que «estamos aportando a esa construcción en Corrientes, con la mayoría de los intendentes y legisladores [peronistas]».
Esa cercanía al MDF, que Kicillof impulsa como plataforma propia para diferenciarse del kirchnerismo y proyectarse a 2027, no es casual en un contexto donde la conducción nacional del PJ sigue en manos de Cristina Fernández de Kirchner, actualmente en prisión domiciliaria. Fuentes consultadas señalan que la presentación disciplinaria contra Barrionuevo tendría, en el trasfondo, una decisión de alinear a Corrientes con el núcleo duro kirchnerista, que ve con desconfianza cualquier acercamiento al «axelismo», siendo que Cristina le encomendó a Ottavis el armado de Corrientes.

«Acá hay una pulseada nacional que se juega en territorio correntino. Barrionuevo es el candidato natural del kicillofismo en la provincia, y por eso lo quieren sacar del medio«, confió a este medio un dirigente peronista del interior que pidió reserva de identidad.
Kicillof vs. Kirchnerismo: una interna que no da tregua
La relación entre Kicillof y el núcleo duro del kirchnerismo, liderado por Cristina y su hijo Máximo, es de una tensión creciente. El gobernador bonaerense viene construyendo el MDF como un sello propio con el objetivo de disputar la conducción del peronismo de cara a 2027, y en ese camino suma adhesiones en distintas provincias. Pero el kirchnerismo responde con su propio andamiaje partidario, utilizando las herramientas disciplinarias del PJ para frenar el avance de los «desprendidos».
La disputa escaló a niveles públicos en los últimos meses. Kicillof no asistió a la cumbre partidaria convocada por el PJ nacional en junio de 2025, lo que se interpretó como un gesto de distanciamiento. En su entorno aseguraron que «la invitación no llegó«, aunque otras fuentes señalaron que la ausencia fue deliberada.

Más recientemente, Kicillof comenzó a tejer una red de gobernadores peronistas no alineados con la expresidenta, y no oculta su diagnóstico: considera que Cristina «falló en la estrategia nacional» y que el PJ «perdió en todos lados», una lectura que choca de frente con la del kirchnerismo duro. Incluso, desde el entorno del gobernador bonaerense señalan que el ciclo de la ex presidenta «está agotado».
Esa lectura también caló hondo en Corrientes, donde varios intendentes justicialistas comparten la necesidad de «abrir el partido» y «sumar», tal como lo expresaron en su documento de respaldo a Barrionuevo. En las provincias donde el peronismo ensayó esa apertura, según sostienen, los resultados fueron distintos.
Expulsiones como método: un síntoma de la crisis de identidad
El pedido de expulsión contra Barrionuevo no es un hecho aislado en el PJ correntino. En los últimos dos años, al menos cuatro dirigentes de peso fueron sometidos a procesos disciplinarios o directamente excluidos del partido. La herramienta de la expulsión se ha vuelto moneda corriente para dirimir diferencias internas, un síntoma de la profunda crisis de identidad que atraviesa al justicialismo en la provincia.

Esa fragmentación local se suma ahora a la grieta nacional. Mientras el kirchnerismo intenta mantener el control disciplinario del partido para evitar la fuga de cuadros hacia el MDF, el kicillofismo avanza en las provincias con un discurso de «renovación» y «apertura», captando a dirigentes descontentos. Corrientes se ha convertido en uno de los territorios donde esa disputa se expresa con mayor crudeza.
un partido en terapia intensiva
La Junta de Disciplina del PJ correntino deberá expedirse en los próximos días sobre la situación de Barrionuevo. Pero más allá de la suerte individual del ex senador, lo que queda en evidencia es un partido que se desangra por sus propias fracturas: expulsa a unos, otros se van por su cuenta, y la conducción nacional mira con desconfianza cualquier intento de construcción autónoma.
«El peronismo necesita de todos: nadie sobra cuando el objetivo es reconstruir un proyecto colectivo«, escribieron los seis intendentes en su respaldo a Barrionuevo. Pero en un contexto donde la interna Kicillof-Kirchnerismo tiñe cada decisión provincial, esas palabras suenan más a un deseo que a una realidad posible.

